En la última
Semana Santa estuve, como casi siempre que tengo unos días libres, visitando a
mi familia en Bilbao. Estando allí mi madre compró unos pastelitos que se
llaman teclas. Es un dulce riquísimo y muy simple que consta de un hojaldre con
la base de chocolate y relleno de una suave y dulce crema pastelera. Nos gustaron
tanto a todos que la caja que compró no duró ni medio día. Así que al día
siguiente compró más, y al otro también. Y cuando nos volvimos a Badajoz, a
parte de traernos algún kilito de más agarrado a la cintura, nos trajimos un
par de kilos de estos deliciosos pastelitos. Yo no sé si es un dulce típico de
esta pastelería o de dónde proviene, porque he buscado por internet y no lo he
encontrado. Pero sea cual sea su origen…este dulce está para chuparse los dedos.
¡Y es muy fácil de hacer! Así que venga…manos a la masa.
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lunes, 18 de abril de 2016
jueves, 2 de abril de 2015
Torrijas
¡Cómo
me gustan los dulces típicos de las fechas señaladas! Y el de hoy, es un clásico de Semana Santa. Y además…delicioso.
Hay
varias formas de prepararlas: pueden ser empapadas en leche o en vino con miel
y especias. Y luego están las nuevas versiones que las preparan con un pan de
molde y cortadas las rebanadas bastantes gruesas. Para gustos…los colores.
Digo…los postres jiji.
Yo
os voy a poner la receta de torrijas que creo que es la más típica, que es la
que se bañan en leche, pero con dos formas distintas de presentación. Ya para
el año que viene innovamos un poco más. ¿Os parece?
viernes, 27 de marzo de 2015
Leche frita
¡Cómo me gustaba este postre cuando yo era pequeña! Bueno…y ahora. Porque no hay nada mejor que una porción de leche frita recién rebozada, con su azúcar y su canela, ligera y suave. Ummmm…¡¡¡una delicia!!!
Mi
madre, que es cocinera de profesión desde siempre, la hacía mucho como uno de
los postre de sus menús y nunca sobraba ni una (claro está que siempre guardaba
alguna para sus hijas jiji). Pero cuando
me independicé, tuve que aprender a hacer todas esas comidas que me encantaban
de mi madre, entre otras cosas, la LECHE FRITA. ¿Y sabéis qué descubrí? Que no
era nada complicado y no hacía falta que llegasen las vacaciones para ir a ver
a mi madre y comer este maravilloso postre.
Seguro
que a vosotros os gusta tanto como a mi.
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