¡Cómo me gustaba este postre cuando yo era pequeña! Bueno…y ahora. Porque no hay nada mejor que una porción de leche frita recién rebozada, con su azúcar y su canela, ligera y suave. Ummmm…¡¡¡una delicia!!!
Mi
madre, que es cocinera de profesión desde siempre, la hacía mucho como uno de
los postre de sus menús y nunca sobraba ni una (claro está que siempre guardaba
alguna para sus hijas jiji). Pero cuando
me independicé, tuve que aprender a hacer todas esas comidas que me encantaban
de mi madre, entre otras cosas, la LECHE FRITA. ¿Y sabéis qué descubrí? Que no
era nada complicado y no hacía falta que llegasen las vacaciones para ir a ver
a mi madre y comer este maravilloso postre.
Seguro
que a vosotros os gusta tanto como a mi.
