¿Os
he dicho ya que me encanta la Navidad? ¿Y sabéis qué me gusta todavía más?
Preparar los postres Navideños en familia. No hay nada más divertido que ver a
un niño meter sus pequeñas manitas en la masa, rechupetearse sus deditos
manchados de merengue o chocolate, y rebañar cualquier sobra que va quedando en
los boles. Y si además, vamos amenizando el “reposteo” en familia cantando
algunos Villancicos y haciendo tonterías varias… pues mejor todavía (no es
nuestro caso ejem ejem, solo era una sugerencia jijiji).
Estas
galletas de jengibre son un dulce típico navideño, sobre todo, en el norte de
Europa. Las galletas que hemos hecho eran las típicas de forma de muñeco que todos hemos
visto en las películas. ¡Y yo también quería hacerlas! En inglés se llaman Gingerbread man.
La
historia de estas galletas con forma humana, según cuenta Wikipedia, viene del
siglo XVI, cuando la reina Isabel I de Inglaterra regalaba, a sus invitados
importantes, galletas de pan de jengibre que se parecían a ella. ¿Se parecería la reina a una de nuestras galletas?

