La receta de hoy ha sido
un poco de casualidad. El otro día hablando con una compañera de trabajo
mientras me tomaba unas galletas tipo Digestive, me comentó que ella hacía
granola casera y que muchas veces se traía al trabajo un poco para comer en el
tiempo de descanso, como un snack sano. ¿Granola? Para seros sincera era la
primera vez que lo escuchaba, pero desde luego ya no va a ser la última porque
me ha encantado.
La granola es un alimento
perfecto para el desayuno y la merienda porque es altamente nutritivo y muy
saludable. Está compuesta por copos de avena, nueces u otros frutos secos y
semillas, todo mezclado con miel o sirope de arce o ágave y horneado hasta
quedar crujiente. Una vez preparada podemos consumirla sola, junto con yogurt
(si es griego mucho mejor) o con la leche, como los típicos cereales.
Además podéis cambiar
algunos ingredientes, o añadir otros, y así hacer una granola a vuestro gusto. A mi ya me han pedido
en casa que la siguiente la haga con frutas. ¡Qué ganitas tengo ya de hacerla!
