Me encanta hacer tartas. Creo que no es ningún secreto. Pero es que cada día me gusta más. Y lo que más…montarlas y decorarlas. Me fascina rellenarlas y cubrirlas de algún frosting delicioso y hacer decoraciones con la manga pastelera o con algún utensilio improvisado.
Y
con esta tarta he disfrutado especialmente por varios motivos. Lo primero es
que descubrí el delicioso frosting de Nutella y chocolate que no había probado
nunca y tengo que decir que es una maravilla. Facilísimo de hacer y aguanta
fenomenal para hacer las decoraciones. Lo segundo es que por fin he descubierto
para qué sirve una espátula “rara” que me regalaron hace tiempo y que estaba
abandonada en el fondo del armario. Y es que es una espátula con cada borde de
una forma distinta. Así que la he utilizado para hacer la decoración del
lateral y ha quedado perfecta. No sé si será ese su uso pero a mi me ha venido
genial. Además aprendí a hacer una nueva y sencilla decoración con la manga
pastelera. Y por último…¡cada vez escribo mejor en las tartas! Es que
normalmente me pasa lo siguiente: estoy tranquila haciendo la tarta, cojo la
manga pastelera o el cornet para empezar a escribir el “Felicidades” y...me
empiezan a temblar hasta las pestañas. Y claro…pues se podía leer de todo menos
Felicidades jiji. Pero esta vez creo que ha quedado muy apañado, ¿no os parece?
Y lo más importante de todo es que a los papás y al niño al que iba dirigida
esta tarta les ha encantado.
¡Muchísimas
felicidades Gonza!
